José Ignacio Martín Benito,  Barcas de Paso en el Reino de León /de la edad media al siglo XX), 386 pp. 20,5×24. Rústica. 2015. ISBN: 978-84-942037-5-6

PRESENTACION:

El 8 de junio de 2013 tuvo lugar en el Centro Cultural “Soledad González” de Benavente un encuentro de los Centros de Estudios Locales leoneses de Ponferrada (Instituto de Estudios Bercianos), León (Instituto Leonés de Cultura, Diputación de León), Instituto de Estudios Omañeses, Astorga (Centro de Estudios Astorganos “Marcelo Macías”), Benavente (Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”), Zamora (Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”, Diputación de Zamora) y Ciudad Rodrigo (Centro de Estudios Mirobrigenses). La reunión tuvo ya un precedente en Ponferrada en 2009 y su corolario en la publicación: VV.AA.; MC Aniversario del Reino de León (910-2010). Actas de las Jornadas celebradas en Benavente, Ciudad Rodrigo y Ponferrada, Salamanca 2012.
El propósito de esta nueva convocatoria era profundizar en vías de colaboración institucional sobre proyectos comunes y de interés general de los miembros. Por otra parte, en tiempos de crisis y recortes presupuestarios, todos los Centros coincidimos en la necesidad de buscar criterios de eficacia económica que, por separado, resultarían más difíciles de alcanzar.
Saludamos, por ello, con verdadera satisfacción esta nueva propuesta editorial de los siete Centros de Estudios congregados en Benavente, obra de José Ignacio Martín Benito; Una flota tierra adentro. Barcas de paso en el Reino de León. (De la Edad Media al siglo XX), un libro donde se entrelaza el rigor histórico, la perspectiva etnográfica y, para algunos, cierta nostalgia personal, al que el autor ha dedicado mucho tesón y desvelos dentro del escaso tiempo que le deja su actividad profesoral y de procurador en las Cortes de Castilla y León.
El establecimiento de barcas como recurso para atravesar ríos en ausencia de puentes, ha sido una constante en el interior peninsular a lo largo de la historia El estudio se centra en el Reino de León, entendiendo este espacio como el resultado de la división administrativa realizada por Javier de Burgos en el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 y que quedó integrado fundamentalmente por las actuales provincias de León, Zamora y Salamanca.
El trabajo se acerca al mundo de las barcas de paso y a todo lo que le rodea: al servicio prestado, a las infraestructuras requeridas, a la actividad económica desarrollada, a los conflictos generados, a sus propietarios, arrendatarios y barqueros. Un mundo que comenzó a declinar sobre todo a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, cuando se impulsó la construcción de puentes, pero que ha pervivido hasta más allá de la segunda mitad de dicha centuria.

Los ríos han sido, desde la Antigüedad, una fuente de riqueza: por la aportación de recursos, en especial la pesca, por el aprovechamiento de sus aguas para el riego de los campos o por la canalización de las mismas para mover la piedra de un molino.

Los ríos han jugado también un papel destacado en la configuración de la red de comunicaciones. Por un lado, debe tenerse en cuenta que los cursos de agua han originado valles y estos han condicionado la apertura y trazado de veredas y caminos; por otro, y desde tiempos antiguos, el hombre aprovechó el lecho fluvial como vía de tránsito y surcó sus aguas recurriendo a diversossistemas de embarcación y navegación. Al mismo tiempo, los cauces suponían un obstáculo que era preciso franquear, para lo cual se buscaban vados, que podían atravesarse a pie o en caballerías. Pero los ríos han sido vadeables sólo en determinadas épocas, cuando el caudal disminuía como consecuencia de la estación seca. Sin embargo, cuando subía el nivel de las aguas, los vados ya no eran la solución. Para cruzarlos en cualquier época del año se recurrió a soluciones técnicas, como la construcción de pasos fijos o móviles. Esto es, se tendieron puentes o se recurrió a pasos flotantes, las barcas.
Los primeros requerían grandes esfuerzos, no sólo técnicos, sino también económicos, tanto en su construcción como en su continuo mantenimiento, debido al deterioro ocasionado por la fuerza de las aguas.
Resultaba más fácil y menos costoso establecer pasos móviles sobre los cauces, si bien el tránsito en estas plataformas flotantesera menos fluido y más lento, además de ser más arriesgado y peligroso, sobre todo en época de aguas crecidas. El establecimiento de barcas como recurso para pasar los ríos, ha sido una constante en el interior peninsular a lo largo del tiempo. En algunas localidades, las barcas de paso se han mantenido hasta las últimas décadas del siglo XX.
Este trabajo pretende acercarse al mundo de las barcas de paso y a todo lo que le rodea: al servicio prestado, a las infraestructuras requeridas, a la actividad económica desarrollada, a los conflictos generados, a sus propietarios, arrendatarios y barqueros. Barcas de paso las hubo en todos los ríos del Reino de León.
La ausencia de puentes hizo que proliferaran sobre todo a lo largo del curso del río Tera, pero también en el caudaloso Esla. En este destacaba el paso de Manzanal, clave en las comunicaciones con Portugal y Galicia, cuyo control suponía cuantiosas rentas, una de las más altas de todas las embarcaciones que se fletaron en los ríos objeto de este trabajo.
El número de barcas de paso registradas podría sugerirnos estar ante una auténtica flota tierra adentro. Una flota que nunca llegó a entrar en combate, a pesar de que momentos hubo en que su historia camina ligada a acontecimientos bélicos. Su finalidad era otra, ayudar a cruzar los ríos a gentes, caballerías, carros, ganado, segadores, labradores, arrieros, comerciantes, viajeros, clérigos y nobles.
El mundo de las barcas de paso, no obstante, comenzaría a declinar sobre todo a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, cuando se impulsa la construcción de puentes. De todo ello se ocupa este libro.

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